Kuruyuki: la guerra que no termina

[El Tumpa Apiawaiki habla mal]  “solo de los que les quitaron sus tierras a la gente  y matan por el gusto de matar y robar nuestras cosas” (…) si vienen ellos nos defenderemos”, los karai deben devolver la tierra robada[…]

(Carta del sublevado Ayemoti al padre Romualdo D´ambrogi, desde Kuruyuki, 1891. En Combès, 2014)

Kuruyuki en 1892, era una comunidad guaraní en medio de un extenso territorio  invadido por hacendados, misioneros y militares, -los “karai”[1].  El hilo de continuidad de las políticas de ocupación de tierras bajas, entre la colonia y la república, estaba marcado por la presencia de colonos que se asentaron en el territorio donde anteriormente se habían establecido los guaraní, bajo la consideración de la zona como “tierras baldías”.

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Caminata que, cada año,  el pueblo guarani realiza hasta los lugares donde fue el gran levantamiento de Kuruyuki en 1892. (Foto: Chaski Klandestinx, enero 2017)

El triple ingreso de las grandes haciendas, del ejército, y de las reducciones misionales, anunciaba  un proceso de consolidación de diferentes niveles de poderes estatales y de élites locales, y, en consecuencia, de profundización irreversible de la usurpación de tierras, despojo y exterminio de las comunidades guaraní  que vivían en el chaco[2]. Sigue leyendo

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Alcaldía Silencia Muerte de Artesano Colombiano

La noche del viernes 18 de diciembre varios guardias municipales mataron a golpes al artesano colombiano – boliviano Alex Parra de 33 años en El Prado cochabambino, por no permitir que le decomisen su trabajo y no mostrar sus documentos.

Parra manufacturaba manillas de cuero para venderlas en las ferias y las calles de la ciudad. Su trabajo además de ser el sustento familiar, alimentaría la alegría de las fiestas de fin de año de 2015.

“Él estaba haciendo su venta en El Prado y de mala manera lo han desalojado, luego le han exigido su documentación”, contó una comerciante.

En lo legal, el argumento de Alex Parra se basó en que su larga residencia, su relación marital con Jackeline Vargas y sus dos hijos respaldaban la doble nacionalidad y el ejercicio de los mismos derechos que toda persona tiene al trabajo.

Con pocos ánimos para investigar a fondo, los guardias municipales al escuchar su acento colombiano, le exigieron sus documentos sin escuchar razón alguna y como no presentó ninguna prueba de lo que decía quisieron decomisarle su mercadería. Alex no lo permitió y puso resistencia, motivo suficiente para que varios gendarmes lo redujeran a garrotazos.

Después de someterlo, al ver que ya no reaccionaba a los golpes trataron de revivirlo sin respuesta, a las 21:30 lo subieron en un taxi particular con rumbo desconocido.

Jackeline contó que “los guardias municipales esa noche han pedido documentación, cosa que no les competía. Ni migración ni INTERPOL casa a los extranjeros de esa manera. Los guardias municipales no tenían por qué pedir documentación a mi esposo. Como no nos han podido robar la mercadería lo han cazado, lo han golpeado, lo han raptado en un taxi particular, pido justicia”.

A las 00:00 horas del 19 de diciembre, la Fuerza de Luchas Contra el Crimen (FLCC) entregó el cuerpo sin vida de Alex Parra a Jackeline Vargas, el examen forense concluyó que murió por un ataque cardiaco.

A un mes de lo sucedido, las autoridades de la alcaldía de Cochabamba no se pronunciaron sobre el abuso de autoridad que ejercieron los municipales sobre el ciudadano colombiano-boliviano.

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Conferencia de prensa

Por eso, la viuda, Jackeline Vargas, ciudadana boliviana y madre de dos niños huérfanos convocó a una conferencia de prensa, para exigir justicia por la muerte de su pareja y padre de sus hijos.

“El 18 de diciembre, mi esposo ha sido asesinado, ha sido perseguido, capturado, golpeado brutalmente en vía pública por los guardias municipales. Hasta la fecha la alcaldía no se ha pronunciado para ayudarme en las investigaciones porque ha muerto en manos de funcionarios municipales, yo quiero que esto se esclarezca, pido justicia”, exclamó Jackeline.

Vargas expresó que “quiero desmentir que me han pagado 20 mil dólares para callar la muerte de mi esposo. Yo voy a ir hasta el último, hasta conseguir justicia. Los asesinos siguen libres, andando por las calles hasta el día de hoy”.

Recolección de firmas

Vargas solicitó el apoyo de la población en la recolección de firmas para presionar a la Alcaldía a romper el silencio que guarda como símbolo de indiferencia ante la muerte del artesano callejero, de Alex Parra.

“Ayuden con sus firmas para que yo pueda buscar justicia para mi esposo. Mi esposo era una persona buena. Era un artesano productor de Cochabamba. Pido a toda la población que me ayude con las firmas, que me colabore, que me ayude a pedir justicia”, manifestó.

El libro que recolectará las firmas recorrerá los mercados de la ciudad y también se encontrará en el pasaje Joaquín Zenteno Anaya, de las artesanías detrás del correo. Es una forma solidaria de incrementar la presión para que las autoridades se den cuenta que una muerte indigna a todos y no puede quedar en la impunidad.

Recolección de videos

Jackeline Vargas, hizo un llamado a las personas que grabaron videos de la brutal golpiza y el abuso de autoridad que los funcionarios municipales ejercieron sobre la vida de Parra, para juntar pruebas que ayuden a esclarecer el caso.

“Él era padre de dos hijos que deja en orfandad, mis niños todavía no saben que su padre ha muerto. Pido justicia a todos los medios de comunicación. A todas las personas que esa noche, por favor han grabado, que me ayuden, por favor pido justicia. Llamo a la población porque tengo (hay) videos, fotos donde lo están golpeando y lo están queriendo revivir. Pido justicia para mi esposo”.

Los gendarmes responsables caminan libres como si la muerte de Parra de un accidente laboral se tratara. Las grabaciones podrían comprobar que los guardias abusaron de su poder reflejando que actuaron con xenofobia y con prejuicios basados en estereotipos por ser extranjero y artesano callejero.

Xenofobia

Mientras vari@s artesan@s solidari@s gritaban, “justicia para Alex, Justicia para Alex, cárcel para sus asesinos”, Jackeline Vargas denunció que “por xenofobia lo han cazado, lo han capturado, han ido detrás de él golpeándolo y lo han raptado en un taxi particular, lo han cargado. Lo han llevado vivo, muerto me lo han entregado”.

“El único pecado de mi marido esa noche ha sido ser extranjero y salir a ganar unas monedas para mis hijos para poderles dar una navidad digna, ahora dicen que él era un drogadicto un hippie, encima lo discriminan, lo calumnian y dicen que me han pagado 20 mil dólares y me han dado una casa; eso es mentira para callarme. Yo voy a seguir hasta el final”, agregó.

Según los testimonios de las personas que presenciaron el linchamiento, los guardias expresaban insultos como, “colombiano de mierda”. La xenofobia es la fobia a los extranjeros, es decir, es una actitud de rechazo y repugnancia a una persona por ser de otro país.