El Bosque de Tsimanes es territorio indígena: Comunidades reafirman su lucha contra el despojo

MEMORIA DE RESISTENCIA, POR LA VIDA

Inicio de la Caminata de pueblos indígenas al Bosque de Tsimanes, 5 de julio de 2017 (Fotografía; Fabio Garbari)

El pasado 18 de julio cinco pueblos indígenas concluyeron la “Caminata de reafirmación de nuestro derecho histórico sobre el área de bosque de Tsimanes, tras 13 días de recorrido y reconocimiento del Bosque, su territorio,  que ahora ha sido declarado área fiscal por el Instituto de Reforma Agraria (INRA).

La Caminata devela lo que, en perspectiva nacional, enfrentan varios pueblos indígenas afectados por proyectos extractivos, o por otras acciones del estado y sus instituciones. Pero también señala la respuesta desde las comunidades indígenas, las cuales alarmadas por las continuas agresiones a sus territorios, se movilizan desde sus propios espacios para proteger sus lugares de vida, que por centenares de años han ocupado.

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Recuperando La Loma Santa: Caminata de pueblos indígenas apunto de ingresar al Bosque de Tsimanes

Foto: La Caminata Indigena llega a San José de Cavitu (de Rocío Vásquez )

La Caminata de reafirmación de nuestro derecho histórico sobre el área de bosque de Tsimanes”,  iniciada el 5 de julioprotagonizada por cinco pueblos indígenas, la cual rechaza la resolución de 2010 del INRA, está a dos días de ingresar al Bosque de Tsimanes, en un movimiento que tiene significado histórico en la larga lucha por el territorio en estas regiones. El dirigente de la CPEMB, Adhemar Mole, informa que la columna de aproximadamente 150 personas recorrerán, y reconocerán las centenarias sendas de lxs buscadorxs de la Loma Santa. Para concluir la caminata solicitan la solidaridad del pueblo boliviano.  Sigue leyendo

“Territorio y dignidad, eso no se negocia”. CINCO PUEBLOS INDÍGENAS REALIZARÁN UNA CAMINATA EN DEFENSA DEL BOSQUE DE TSIMANES

 

(Beni, Bolivia) Este 5 de julio, una importante y simbólica caravana   llamada “Caminata de reafirmación de nuestro derecho histórico sobre el área de bosque de Tsimanes”, será protagonizada por cinco pueblos indígenas. Partirán de San Ignacio de Moxos rumbo al Bosque de Tsimanes, lugar cuya defensa dio paso a la histórica Primera Marcha Indígena de 1990.

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NUESTRA FUERZA POLÍTICA EXPROPIADA. Voces en tiempos de Fragmentación

Hace días que resuena en la Ciudad de Cochabamba, la llegada del “Encuentro en Tiempos de Fragmentación – Jornadas Criticas”, un espacio de enunciación que se pretende “ repensar y reflexionar  lo que estamos viviendo en estos nuevos tiempos”.
El encuentro empezó este 8 de junio con la participación de muchas organizaciones, colectivxs, individualidades autoconvocadas, emprendimientos autogestivos y pensadores y militantes de afuera. A continuación les compartimos lo que fue la presentación, las exposiciones y comentarios de la Mesa 1 denominada “Nuestra Fuerza Política expropiada”, que abordó cómo nuestras luchas populares, indígenas, campesinas, de mujeres, la fuerza tejida  por la que varixs compañerxs dieron la vida en estos últimos 17 años,  intentó ser expropiadas por el estado neocolonial y capitalista que se dice a sí mismo “progresista”.

PRESENTACIÓN DEL ENCUENTRO:

Eliana Quiñones

Huascar Salazar

“Es importante establecer entre todxs esta reflexión conjunta, profunda, critica (…) Entonces todo este posicionamiento que se quiere plantar quiere ir mas allá de la denuncia y la crítica, quiere partir de un posicionamiento que salga desde nuestras propuestas desde estas nuestras experiencias que nos pongan a todas nosotras y nosotros como la parte importante de nuestra propia emancipación.”

MESA 1

EXPOSICIONES:

Silvia Rivera Cusicanqui

 

Tata Cristobal Huanca Salles

Gladys Tzul

Raquel Gutierrez

COMENTARIOS

Luis Tapia

Lourdes Miranda

Veronica Gago

Natalia Fontana

“Los Tacana van a defender el derecho a la vida de los hermanos no contactados”

(LA VULNERACIÓN DE DERECHOS DE LOS PUEBLOS NO CONTACTADOS, Y LA TOMA DE LA ASAMBLEA PERMANENTE DE DERECHOS HUMANOS ORGÁNICA)

 

La Conferencia de Prensa convocada por autoridades del territorio indígena Tacana II, e instituciones como el CEDIB, CEJIS y la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia, (APDHB), denunció la vulneración de derechos de pueblos indígenas y de pueblos no contactados. Esta conferencia fue interrumpida por un grupo afín al MAS, a la cabeza de un representante de los trabajadores mineros de Colquiri, el cual tomó la sala de reuniones de la Asamblea, así como amenazó con convocar a un nuevo congreso para destituir a Amparo Carvajal, fundadora y cabeza reconocida de la Asamblea Permanente orgánica.

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Conferencia de prensa convocada por representantes del Territorio Tacana II, la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia, el CEDIB y el CEJIS. (FOTO: Martín Vilela)

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Kuruyuki: la guerra que no termina

[El Tumpa Apiawaiki habla mal]  “solo de los que les quitaron sus tierras a la gente  y matan por el gusto de matar y robar nuestras cosas” (…) si vienen ellos nos defenderemos”, los karai deben devolver la tierra robada[…]

(Carta del sublevado Ayemoti al padre Romualdo D´ambrogi, desde Kuruyuki, 1891. En Combès, 2014)

Kuruyuki en 1892, era una comunidad guaraní en medio de un extenso territorio  invadido por hacendados, misioneros y militares, -los “karai”[1].  El hilo de continuidad de las políticas de ocupación de tierras bajas, entre la colonia y la república, estaba marcado por la presencia de colonos que se asentaron en el territorio donde anteriormente se habían establecido los guaraní, bajo la consideración de la zona como “tierras baldías”.

El triple ingreso de las grandes haciendas, del ejército, y de las reducciones misionales, anunciaba  un proceso de consolidación de diferentes niveles de poderes estatales y de élites locales, y, en consecuencia, de profundización irreversible de la usurpación de tierras, despojo y exterminio de las comunidades guaraní  que vivían en el chaco[2].

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Caminata que, cada año, el pueblo guarani realiza hasta los lugares donde fue el gran levantamiento de Kuruyuki en 1892. (Foto: Chaski Klandestinx, enero 2017)

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KIVI NA NDIÍ: DÍA DE MUERTOS ENTRE ÑUU SAVI

Francisco López Bárcenas

 Pueblo ñuú savi (mixtecos), Oaxaca, México.

 

Entre los ñuú savi –mixtecos- los días de muertos son de las fiestas más importantes para las familias que ahí habitan, quienes se preparan con mucha anticipación para esperar su llegada y cuando se van acercando lo hacen casi con ansiedad. En la preparación de esta celebración participa toda la familia. Desde finales del mes de julio los hombres siembran ita kua’a, -flor amarilla- también llamada ita i’i –flor bendita-, que es como se conoce al cempasúchil -flor de muerto- por su color o su función, con el cual, llegado el día, se marcará el camino a las ánimas que regresan, para que no se pierdan; también se adornará al altar familiar donde, junto con los santos a los cuales la familia es devota, las almas de los muertos departirán los alimentos que con gran solemnidad y respeto les ofrecerán sus familiares, como si estuvieran vivos. Las mujeres por su parte muelen totopos, tortillas tostadas típicas de la región, que van juntando poco a poco en canastos de carrizo o tenates de palma para obsequiar a los próximos anfitriones.

Flores de cempasúchil, tradicionales del día de muertos en México. (Foto: de las redes)

En la última semana del mes de octubre las amas de casa bajan a los tianguis a “hacer plaza”, es decir, comprar todo lo necesario para preparar la fiesta. Llevan tenates de palma o canastas de carrizo, vacíos, y regresan con ellos llenos de chile amarillo, costeño o guajillo, ajonjolí, tomate y demás especies que utilizarán para preparar el mole de guajolote, típico de la parte baja de la región y que solo se consume en fechas de mucha importancia, como está. Compran ocote para la lumbre, copal para purificar el altar en que se alojarán los fieles difuntos, cera de miel de abeja para fabricar velas de cera, en su defecto compran velas de parafina. Faltando unos cuantos días van a las fruterías y se surten de frutas o, si tienen, las cortan del huerto familiar, procurando sean de las que a los difuntos que esperan les gustaban. Algo que nunca falta es el típico pan de muertos, que se elabora de diversas formas y calidades: el que representa a los niños o a los muertos grandes, el de pura harina y el de yema huevo, tipo empanada o con calabaza adentro.

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Pan de muertos en México (Foto: de la red)

La fiesta dura tres días, tiempo en que las almas de los difuntos abandonan ñuú ndií, el pueblo de los muertos, lugar donde moran las almas de los que mueren y desde donde nos vigilan. En el primero, conocido como vigilia, se recibe y atiende a los niños y se le nombra kivi na ndií vali: día de muertos pequeños; en el segundo se comparte con los muertos adultos y se conoce como kivi na ndií shanu: día de muertos grandes; el último es para acompañar a todos en su regreso al panteón para regresen a su mundo –ñuú ndií– desde donde nos seguirán acompañando. Por influencia de la religión católica, hay tres tipos de difuntos a los que no se espera porque se tiene la certeza que no llegarán: los niños que mueren sin bautizarse y los adultos que mueren en pecado. Tampoco pueden participar en el ritual los muertos que no han cumplido un año de fallecidos a la llegada del día se muertos, deben esperar hasta el próximo año para volver.

Aunque la fiesta es muy familiar no deja de tener su tinte comunitario. En los pueblos donde tienen bandas de viento, en estos días tocan “el alba” alrededor de las cinco de la mañana, anunciando que van a comenzar a llegar las almas y la familia se pone en movimiento: mientras unos queman copal o incienso en el altar familiar que ya se encuentra arreglado, otros marcan el camino de la casa regando flor de cempasúchil, desde la calle hasta el edificio que albergará a los muertos. A la hora del desayuno un mayordomo toca las campanas y quema cohetes anunciando que es hora de servirles: entonces sus familiares les bridan atole de maíz a los chicos y chocolate a los grandes. Lo mismo sucede a la hora de la comida, para la cual se acostumbra preparar caldo de pescado o mole con torta de huevo y camarón para los niños y mole de guajolote o tamales para los mayores. El kivi na ndií shanu las familias reparten parte de su comida entre sus vecinos, familiares, compadres, amigos y conocidos a quienes más cerca los tiene el afecto.

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Acompañando a nuestrxs muertxs en el cementerio (Foto: familias van al cementerio en Oaxaca. Imagen de La Razón de México)

El dos de noviembre, muy de madrugada algunas personas comienzan a partir rumbo al panteón, otras lo hacen al amanecer. Todas llevan, además de sus velas, flor de cempasúchil y agua bendita. Como ya dije se les acompaña a todos en su regreso a –ñuú ndií– desde donde salieron para venir a su fiesta, por eso al día de muertos también se le nombra viko ndií: fiesta de muertos. Llegando al panteón se prenden las velas alrededor de las tumbas de los difuntos para que alumbren su camino, también se les adorna con flores y se les rocea con agua bendita. Así permanecen largo rato, dos o tres horas, después regresan a su casa. Algunas familias llevan al panteón parte de la ofrenda y ahí mismo desayunan, otras regresan y se van a orillas a lugares populares a disfrutar del día, que se convierte en día de descanso y regocijo familiar. El día de muertos ha terminado.